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Detrás de los códigos de conducta

13/04/2018

La explosión de redes sociales trajo consigo casos emblemáticos de reputaciones corporativas arruinadas por comportamientos “no adecuados” de colaboradores, difundidos y multiplicados por miles de likes y shares. Frente a ello, las empresas han actualizado sus códigos de conducta y suscriben compromisos específicos con sus colaboradores tomando en cuenta los nuevos canales de redes sociales, pero salta la pregunta si resultan suficiente estos documentos para minimizar el riesgo de escándalos on line.


Los compromisos y códigos son importantes para mantener resguardada la reputación bajo un contexto de reglas claras. Pero no necesariamente son suficientes, como lo han demostrado diversos casos, sea por falta de compromiso del colaborador o subestimación y/o desconocimiento de las normas de conducta, los trabajadores expusieron comportamientos reprobables que se convirtieron en virales. Ni siquiera las sanciones han sido suficientes para evitar este problema.

Se requiere entonces que la Gerencia o Dirección de Recursos Humanos proponga una conversación en el interior de la organización sobre la importancia de respetar y enriquecer los códigos de conducta, de tal manera que se interiorice en los colaboradores que al afectar la imagen o reputación de la compañía, se afecta a todo el capital humano. Es por este motivo, que vale la pena detenerse y reflexionar antes de normalizar el uso de las redes sociales.
Al abordar el tema de #Crisis 2.0 Internas se me viene a la mente casos como el de Domino´s Pizza cuando en el 2009, dos empleados en Carolina del Norte (EEUU) grabaron un video realizando acciones poco agradables mientras preparaban la comida que luego iba a ser vendida al público. Estas imágenes fueron compartidas en el Youtube y el vídeo rápidamente se convirtió en viral. Los comentarios no se hicieron esperar. Frases que indicaban la escasa medida de salubridad para cocinar fueron compartidas mucho más rápido que el accionar del equipo de Comunicaciones.
Otro escándalo es el ocurrido en México en el 2016, donde dos ex trabajadores de la marca La Costeña publicaron fotos en las redes sociales donde parecen estar orinando sobre la sección de chiles jalapeños, y aunque más adelante las autoridades sanitarias descartaron cualquier daño sobre los productos, lo que queda claro es que el daño en la reputación de la compañía fue muy grande.
Posiblemente Domino´s y La Costeña contaban con un Código de Conducta al momento de contratar a sus empleados, pero ello no fue suficiente para que consciente o inconscientemente sus colaboradores se manejaran con conductas impropias y las compartieran en Facebook o Youtube.
Es importante conversar con el colaborador no solo para difundir las reglas, sino para que las entiendan y las hagan suyas, es decir que ellos se conviertan en los supervisores de este comportamiento modelo que la empresa quiere seguir.
Para ello sugerimos incorporar este tema dentro de los objetivos del año de la Gerencia de Recursos Humanos o la Dirección de Asuntos Corporativos. La organización se compromete a plantear y adherir un código de ética, que le permita seguir un comportamiento objetivo. Si este código es plenamente aceptado y entendido, no habrá comportamiento negativo que se exponga públicamente.
Por: Karina Quinde

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